Lo que empezó como un amor por el cuero se fue convirtiendo, de a poco y sin que me diera cuenta, en una marca. En un lenguaje propio. En una forma de entender la moda que no tiene nada que ver con las tendencias y todo que ver con lo que sentís cuando te ponés algo que fue hecho pensando en vos.
Empecé trabajando el cuero porque me enamoró desde el primer momento. Su textura, su carácter, cómo mejora con el tiempo. Después llegó el chaguar, un tejido artesanal que me voló la cabeza por su historia y su personalidad. Y así fui armando un universo donde cada pieza tiene identidad propia.
No trabajo en serie. No copio. No sigo temporadas.
Lo que hago es escuchar, diseñar y crear algo que no existe en ningún otro lado. Cada pieza pasa por mis manos desde el principio hasta el final y eso se nota. En el detalle, en el acabado, en cómo te queda.
Me angustia genuinamente que algo no te guste. Eso te dice todo sobre cómo trabajo y por qué cada clienta termina siendo mucho más que una clienta.
Eso soy yo. Eso es SanaCruz, Bienvenidos.